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El vicio sin castigo

“He pasado una gran parte de mi vida sumergido en la lectura como un buzo pasa gran parte de la suya sumergido en el agua. Con la misma felicidad con que a los seis o siete años leía un tebeo de Pulgarcito o del Capitán Trueno leo ahora un libro sobre el planeta Venus, o una novela de Bernard Malamud que acabo de encontrar en un puesto callejero, o un reportaje del periódico, o una…

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“Un buen hombre es difícil de encontrar”, por Flannery O’Connor

La abuela no quería ir a Florida. Quería visitar a algunos de sus conocidos en el este de Tennessee y no perdía oportunidad para intentar que Bailey cambiase de opinión. Bailey era el hijo con quien vivía, el único varón que tuvo. Estaba sentado en el borde de la silla, a la mesa, reclinado sobre la sección deportiva del Journal. —Mira esto, Bailey —dijo ella—, mira esto, léelo. Y se puso en pie, con una…

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La carta de Umberto Eco que todo periodista necesita leer

Se cuenta que tras la muerte del gran semiólogo italiano Umberto Eco, el momento más emotivo durante su funeral fue cuando su nieto tomó el micrófono y leyó la carta que  Eco le había escrito hace apenas dos años. Su valor para el periodismo actual tiene que ver con un fuerte llamado de atención para mantener el hábito de la lectura, y ejercitar la memoria a pesar de la constante tentación de acudir a los motores de búsqueda…

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“Sobre la lectura”, por Marcel Proust

Quizá no hubo días en nuestra infancia más plenamente vividos que aquellos que creímos dejar sin vivirlos, aquellos que pasamos con un libro favorito. Todo lo que, al parecer, los llenaba para los demás, y que rechazábamos como si fuera un vulgar obstáculo ante un placer divino: el juego al que un amigo venía a invitarnos en el pasaje más interesante, la abeja o el rayo de sol molestos que nos forzaban a levantar los…

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“Cómo ser la otra mujer”, por Lorrie Moore

Os conoceréis con gabardinas caras de color beis, una noche espesa como el caldo. Igual que en una película de detectives. Primero, quédate delante del escaparate de Florsheim, en la calle Cincuenta y siete, pega la cara al cristal, mira los Hummels de terciopelo falso que giran alrededor de los zapatos de piel; algunos son blancos como los que lleva tu padre y están apoyados en guirnaldas sobre un montoncito de nieve sintética. Todas las…

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“Deutsches Requiem”, por Jorge Luis Borges (1949)

Mi nombre es Otto Dietrich zur Linde. Uno de mis antepasados, Christoph zur Linde, murió en la carga de caballería que decidió la victoria de Zorndorf. Mi bisabuelo materno, Ulrich Forkel, fue asesinado en la foresta de Marchenoir por francotiradores franceses, en los últimos días de 1870; el capitán Dietrich zur Linde, mi padre, se distinguió en el sitio de Namur, en 1914, y, dos años después, en la travesía del Danubio[1]. En cuanto a…

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“El corazón delator”, de Edgar Allan Poe

¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen… y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi…

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“EL JARDÍN DEL TIEMPO”, por J.G. Ballard

HACIA EL ATARDECER, cuando la gran sombra de la villa de arquitectura palladiana llenaba la terraza, el conde Axel abandonó su biblioteca y bajó los anchos escalones de mármol que lo llevarían hacia las flores del tiempo. Una figura alta e imperiosa, vestida con una chaqueta de terciopelo negro, con un alfiler de corbata de oro que brillaba bajo su barba de estilo Jorge V, y con un bastón balanceándose ligeramente en una de sus manos…

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“El libro”, por Jorge Luis Borges

De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación. En «César y Cleopatra» de Shaw, cuando se habla…

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“Historia de amor”, por Cristina Peri Rossi

DIJO QUE ME AMABA y me ofrendó su vida. Al principio, yo me sentí halagado —era la primera vez que me sucedía—, pero luego comencé a notar un dolor sobre los hombros. No hay vidas livianas. Todas son difíciles de llevar. Como soy sumiso y obediente, calcé bien el pesado bulto sobre mis espaldas y me dirigí, sin vacilación, a la montaña. A veces, su vida me rozaba los omóplatos, en difícil equilibrio, y yo…

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