“Democracia y modestia”, por Albert Camus
El parlamento reinicia sus sesiones. Van a recomenzar los arreglos; los regateos, las triquiñuelas. Los mismos problemas que nos abruman desde hace dos años van a ser llevados a los mismos callejones sin salida. Y cada vez que una voz libre intente decir, sin pretensiones, lo que piensa de ellos, un ejército de perros guardianes, de todo pelo y color, ladrará furiosamente para tapar su eco.Nada de todo esto es divertido, por supuesto. Felizmente, cuando…
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