“Sesión en una tarde de lluvia”: la obsesión por ser mirados (y admirados) Tema: Reseñas
Más que una novela sobre fantasmas, Sesión en una tarde de lluvia es una historia sobre personas que terminan convirtiéndose en espectros de sí mismas, atrapadas por la obsesión de demostrarle al mundo que son extraordinarias.
Hacía mucho pero mucho tiempo que no me pasaba de sentarme “cinco minutos” sólo a ojear un libro y que la historia me atrape al punto de no soltarlo hasta terminarlo. Hay algo muy adictivo en esta historia en la que detrás de la normalidad con la que se mueven los protagonistas no deja de resonarnos un eco siniestro a lo largo de todas las páginas.
Hablamos de “Sesión en una tarde de lluvia”, de Mark McShane.
Publicada en 1961, esta novela se convirtió rápidamente en un clásico del suspenso psicológico gracias a una premisa tan perturbadora como brillante: una médium que secuestra a una niña sólo para luego hacerse famosa al ayudar a los padres a “descubrir” su paradero mediante sus poderes.
Ya en las primeras páginas conocemos a Myrna Savage, una mujer que ha nacido con poderes psíquicos y que, a pesar de realizar semanalmente modestas sesiones de espiritismo, aún no ha alcanzado el reconocimiento público que ella considera que merece.
Entonces se le ocurre este “plan perfecto” en el que también va a involucrar a su marido: secuestrar a una niña de 6 años, proveniente de una familia rica, para después quedar como la heroína de la historia al ayudar a sus padres a encontrarla con sus poderes y así hacerse famosa.
Lo fascinante es que Myra jamás se considera una criminal, ella cree estar cumpliendo un destino. Y esta es quizás lo brillante de McShane, él no delinea a una asesina fría ni una psicópata clásica, sino a una mujer profundamente insegura e ignorada durante años que sólo busca su lugar en el mundo.
Su tragedia consiste en que ya no puede distinguir entre la realidad y aquello que necesita creer. Es un mecanismo psicológico extraordinariamente moderno y al que hoy podríamos describir como necesidad de aprobación, narcisismo vulnerable o sesgo de confirmación.
McShane lo describía décadas antes sin utilizar ninguno de esos términos y sin caer en la obviedad idear personajes malvados en el sentido tradicional. Estas son personas capaces de justificar cualquier atrocidad porque están convencidas de actuar por una causa superior.
Si Myrna domina la novela, su marido Billy la vuelve profundamente triste. Este es un hombre que admira, respira y vive por su esposa. Y la ama tanto que sólo por eso acepta participar en el plan, para que ella pueda ser feliz y recibir la veneración pública que merece.
“Myrna decía que el Plan era un medio para alcanzar un fin que beneficiaría a la humanidad. Y Bill creía lo que Myrna decía. Después de todo, ellos no tenían intenciones de quedarse con el dinero y la niña sería devuelta sana y salva a sus padres. Myrna admitía que en cierto sentido era moralmente incorrecto secuestrar a una persona, pero sería un rapto de solo tres o cuatro días y no habría maltrato de ninguna especie”.
En este contexto, Billy representa una forma muy particular de personaje. Es un hombre cuya voluntad y medida moral ha sido completamente anulada por su esposa. Sabe que todo está mal pero continúa avanzando porque ya no imagina una vida fuera de esa relación.
Su tragedia no consiste solamente en ser manipulado. Consiste en colaborar activamente con aquello que terminará destruyéndolos a ambos.
Y es que en esta historia, la sensación de que algo terrible está por ocurrir, sobrevuela todo el tiempo. Y la tensión que sostiene el libro nace de una pregunta angustiante: ¿Hasta dónde será capaz de llegar una persona cuando necesita desesperadamente que el mundo confirme la imagen que tiene de sí misma?
McShane jamás convierte esa historia en una trama de suspenso convencional ni en un policial. Aquí, el verdadero crimen no es el secuestro, sino la devastación emocional que puede provocar una obsesión llevada hasta sus últimas consecuencias. En un final lleno de vértigo, Myrna logrará lo que desea sólo que no de la forma en que lo imaginó.
Ficha del libro
- Título: Sesión en una tarde de lluvia
- Autor: Mark McShane
- Título original: Seance on a Wet Afternoon
- Año de publicación: 1961
- Género: Thriller psicológico, novela de suspenso
- Ambientación: Inglaterra
- Temas principales: obsesión, necesidad de reconocimiento, manipulación emocional, dependencia afectiva, autoengaño, espiritismo, identidad, culpa, narcisismo vulnerable, fanatismo personal.
- Adaptación al cine: La historia fue llevada a pantalla en 1964 bajo el nombre de “Plan Siniestro“. Dirigida por Bryan Forbes y protagonizada por Kim Stanley, tuvo un estreno modesto y al principio fue ignorada por la crítica, pero con los años se convirtió en una película de culto.
¿Por qué vale la pena leerlo hoy?
Porque demuestra que las obsesiones humanas cambian mucho menos de lo que creemos. Décadas antes de las redes sociales y de la cultura de la exposición permanente, Mark McShane ya había imaginado a una mujer dispuesta a cualquier cosa con tal de obtener reconocimiento y convencer al mundo de que era extraordinaria. Más que un thriller, es una advertencia sobre la necesidad de ser vistos.