{"id":2730,"date":"2025-09-30T05:47:52","date_gmt":"2025-09-30T08:47:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/?p=2730"},"modified":"2025-09-30T05:48:21","modified_gmt":"2025-09-30T08:48:21","slug":"virginia-woolf-carta-a-un-joven-poeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/index.php\/2025\/09\/30\/virginia-woolf-carta-a-un-joven-poeta\/","title":{"rendered":"Virginia Woolf: &#8220;Carta a un joven poeta&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>(* Escrita en 1932.) Mi querido John:<\/p><p>\u00bfConociste alguna vez, o ya exist\u00eda antes de ti, a ese anciano caballero \u2014no recuerdo su nombre\u2014 que sol\u00eda animar las conversaciones, sobre todo en el desayuno cuando llegaba el correo, diciendo que el arte de escribir cartas hab\u00eda muerto?<\/p><p>El correo a un penique, dec\u00eda el anciano, ha matado el arte de escribir cartas. Nadie \u2014continu\u00f3, examinando un sobre a trav\u00e9s de sus gafas\u2014 tiene tiempo siquiera de cruzar las tes. Corremos \u2014continu\u00f3, untando su tostada con mermelada\u2014 al tel\u00e9fono. Confiamos nuestros pensamientos a medio formar en frases agramaticales a la postal. Gray ha muerto \u2014continu\u00f3\u2014; Horace Walpole ha muerto; Madame de S\u00e9vign\u00e9 \u2014supongo que tambi\u00e9n ha muerto\u2014 iba a a\u00f1adir, pero un ataque de asfixia lo interrumpi\u00f3 y tuvo que salir de la habitaci\u00f3n antes de condenar todas las artes, como era su placer, al cementerio. Pero cuando lleg\u00f3 el correo esta ma\u00f1ana y abr\u00ed tu carta llena de hojitas azules escritas por todas partes con una letra apretada pero legible \u2014lamento decir, sin embargo, que varias t estaban sin cruzar y la gram\u00e1tica de una frase me parece dudosa\u2014, le respond\u00ed despu\u00e9s de todos estos a\u00f1os a ese anciano necr\u00f3filo: \u00abTonter\u00edas. El arte de escribir cartas acaba de nacer. Es hijo del correo de un penique\u00bb. Y creo que hay algo de cierto en esa observaci\u00f3n. Naturalmente, cuando una carta costaba media corona enviarla, ten\u00eda que demostrar que era un documento de cierta importancia; se le\u00eda en voz alta; se envolv\u00eda en seda verde; despu\u00e9s de cierto n\u00famero de a\u00f1os, se publicaba para el deleite infinito de la posteridad. Pero tu carta, por el contrario, tendr\u00e1 que ser quemada. Enviarla solo cost\u00f3 tres peniques y medio. Por lo tanto, pod\u00edas permitirte ser \u00edntima, irreticente, indiscreta en extremo. Lo que me cuentas sobre el pobre C. y su aventura en el barco del Canal es mortalmente privado; tus bromas obscenas a expensas de M. sin duda arruinar\u00edan tu amistad si se divulgaran; dudo, tambi\u00e9n, que la posteridad, a menos que sea mucho m\u00e1s r\u00e1pida de ingenio de lo que espero, pueda seguir la l\u00ednea de tu pensamiento desde el techo que gotea (&#8220;chapoteo, chapoteo, chapoteo en la jabonera&#8221;) pasando por la Sra. Gape, la asistenta, cuya r\u00e9plica al verdulero me da el mayor placer, v\u00eda la Srta. Curtis y su extra\u00f1a confianza en los escalones del \u00f3mnibus; a los gatos siameses (&#8220;Envu\u00e9lveles la nariz en una media vieja, dice mi t\u00eda si a\u00fallan&#8221;); as\u00ed al valor de la cr\u00edtica para un escritor; as\u00ed a Donne; as\u00ed a Gerard Hopkins; as\u00ed a las l\u00e1pidas; as\u00ed a los peces de colores; Y as\u00ed, con un repentino y alarmante ataque a &#8220;\u00bfEscr\u00edbeme y dime ad\u00f3nde va la poes\u00eda, o si ha muerto?&#8221;. No, tu carta, porque es una carta verdadera \u2014una que no puede leerse en voz alta ahora ni imprimirse en el futuro\u2014, tendr\u00e1 que ser quemada. La posteridad debe vivir de Walpole y Madame de S\u00e9vign\u00e9. La gran era de la escritura epistolar, que es, por supuesto, la presente, no dejar\u00e1 cartas tras de s\u00ed. Y al responder, solo hay una pregunta que puedo responder o intentar responder en p\u00fablico: sobre la poes\u00eda y su muerte.<\/p><p>Pero antes de empezar, debo reconocer esos defectos, tanto naturales como adquiridos, que, como descubrir\u00e1s, distorsionan e invalidan todo lo que tengo que decir sobre la poes\u00eda. La falta de una s\u00f3lida formaci\u00f3n universitaria siempre me ha impedido distinguir entre un y\u00e1mbico y un d\u00e1ctilo, y por si esto fuera poco para condenar a alguien para siempre, la pr\u00e1ctica de la prosa ha alimentado en m\u00ed, como en la mayor\u00eda de los prosistas, unos celos insensatos, una indignaci\u00f3n justificada; en fin, una emoci\u00f3n de la que el cr\u00edtico deber\u00eda prescindir. Porque, preguntamos los prosistas despreciados cuando nos reunimos, \u00bfc\u00f3mo se puede decir lo que se quiere decir y observar las reglas de la poes\u00eda? \u00bfSe puede concebir usar \u00abblade\u00bb porque se ha mencionado \u00abmaid\u00bb; y emparejar \u00absorrow\u00bb con \u00abborrow\u00bb? La rima no solo es infantil, sino deshonesta, decimos los prosistas. Y luego continuamos diciendo: \u00a1Y mira sus reglas! \u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil ser poeta! \u00a1Qu\u00e9 estrecho y estricto es el camino para ellos! Esto hay que hacerlo; esto no. Prefiero ser un ni\u00f1o y caminar en un cocodrilo por un sendero suburbano que escribir poes\u00eda, he o\u00eddo decir a los prosistas. Debe ser como tomar el velo y entrar en una orden religiosa: observar los ritos y rigores de la m\u00e9trica. Eso explica por qu\u00e9 repiten lo mismo una y otra vez. Mientras que nosotros, los escritores de prosa (solo te digo las tonter\u00edas que dicen los escritores de prosa cuando est\u00e1n solos), somos due\u00f1os del lenguaje, no sus esclavos; nadie puede ense\u00f1arnos; nadie puede coaccionarnos; decimos lo que queremos decir; tenemos la vida entera a nuestro alcance. Somos los creadores, somos los exploradores\u2026 As\u00ed que seguimos adelante, aunque con bastante disparate, debo admitirlo.<\/p><p>Ahora que he aclarado estas deficiencias, procedamos. De ciertas frases en su carta deduzco que usted piensa que la poes\u00eda est\u00e1 en un estado lamentable, y que su caso como poeta en este oto\u00f1o particular de 1931 es mucho m\u00e1s dif\u00edcil que el de Shakespeare, Dryden, Pope o Tennyson. De hecho, es el caso m\u00e1s dif\u00edcil que se haya conocido. Aqu\u00ed me da una oportunidad, que estoy dispuesto a aprovechar, para una peque\u00f1a charla. Nunca se considere \u00fanico, nunca piense que su propio caso es mucho m\u00e1s dif\u00edcil que el de otras personas. Admito que la \u00e9poca en que vivimos lo hace dif\u00edcil. Por primera vez en la historia hay lectores \u2014una gran cantidad de personas, ocupadas en los negocios, en el deporte, en cuidar a sus abuelos, en atar paquetes detr\u00e1s de mostradores\u2014 todos leen ahora; y quieren que se les diga c\u00f3mo leer y qu\u00e9 leer; y sus maestros \u2014los cr\u00edticos, los conferenciantes, los locutores\u2014 deben, con toda humanidad, facilitarles la lectura; Les aseguro que la literatura es violenta y emocionante, llena de h\u00e9roes y villanos; de fuerzas hostiles en perpetuo conflicto; de campos sembrados de huesos; de vencedores solitarios cabalgando sobre caballos blancos envueltos en capas negras para encontrar la muerte en la curva del camino. Suena un disparo de pistola. \u00abLa era del romance hab\u00eda terminado. La era del realismo hab\u00eda comenzado\u00bb; ya saben a qu\u00e9 me refiero. Claro que los propios escritores saben muy bien que no hay ni una palabra de verdad en todo esto: no hay batallas, ni asesinatos, ni derrotas, ni victorias. Pero como es de suma importancia que los lectores se diviertan, los escritores se conforman. Se disfrazan. Interpretan sus papeles. Uno dirige; el otro sigue. Uno es rom\u00e1ntico, el otro realista.<\/p><p>Uno es avanzado, el otro anticuado. No tiene nada de malo, siempre que lo tomes a broma, pero una vez que te lo crees, una vez que empiezas a tomarte en serio como l\u00edder o seguidor, como moderno o como conservador, te conviertes en un animalito cohibido, mordedor y ara\u00f1ador, cuyo trabajo no tiene el m\u00e1s m\u00ednimo valor ni importancia para nadie. Piensa en ti mismo como algo mucho m\u00e1s humilde y menos espectacular, pero en mi opini\u00f3n, mucho m\u00e1s interesante: un poeta en quien viven todos los poetas del pasado, de quien surgir\u00e1n todos los poetas del futuro. Tienes un toque de Chaucer y algo de Shakespeare; Dryden, Pope, Tennyson \u2014por mencionar solo a los respetables entre tus antepasados\u2014 te mueven la sangre y a veces te hacen inclinar la pluma un poco hacia la derecha o hacia la izquierda. En resumen, eres un personaje inmensamente antiguo, complejo y continuo, por lo que, por favor, tr\u00e1tate con respeto y pi\u00e9nsalo dos veces antes de disfrazarte de Guy Fawkes y abalanzarte sobre ancianas t\u00edmidas en las esquinas, amenaz\u00e1ndolas de muerte y exigi\u00e9ndoles dos peniques y medio. Sin embargo, como dices que est\u00e1s en un aprieto (\u00abnunca ha sido tan dif\u00edcil escribir poes\u00eda como hoy, y que la poes\u00eda puede estar, piensas, en su \u00faltimo aliento; en Inglaterra, los novelistas est\u00e1n haciendo todas las cosas interesantes ahora\u00bb), d\u00e9jame aprovechar el tiempo antes de que salga el correo imaginando tu estado y aventurando una o dos conjeturas que, al ser una carta, no deben tomarse demasiado en serio ni forzarse demasiado. Perm\u00edteme intentar ponerme en tu lugar; d\u00e9jame intentar imaginar, con tu carta como ayuda, c\u00f3mo se siente ser un joven poeta en el oto\u00f1o de 1931. (Y siguiendo mi propio consejo, no te tratar\u00e9 como a un poeta en particular, sino como a varios poetas en uno). En el fondo de tu mente, entonces \u2014\u00bfno es esto lo que te hace poeta?\u2014, el ritmo mantiene su ritmo perpetuo. A veces parece apagarse; te permite comer, dormir y hablar como los dem\u00e1s. Luego, de nuevo, se hincha y sube, intentando absorber todo el contenido de tu mente en una danza dominante. Esta noche es una ocasi\u00f3n as\u00ed. Aunque est\u00e1s solo, te has quitado una bota y est\u00e1s a punto de desabrochar la otra, no puedes continuar desvisti\u00e9ndote, sino que debes escribir al instante, siguiendo las \u00f3rdenes del baile. Coges pluma y papel; apenas te molestas en sostener uno o enderezar el otro. Y mientras escribes, mientras se afinan las primeras estrofas del baile, me aparto un poco y miro por la ventana. Pasa una mujer, luego un hombre; un coche se detiene y luego\u2026 pero no hay necesidad de decir lo que veo por la ventana, ni tampoco hay tiempo, pues un grito de rabia o desesperaci\u00f3n me desv\u00eda de repente de mis observaciones. Tu p\u00e1gina est\u00e1 hecha una bola; tu pluma se clava en la alfombra, con la punta clavada. Si hubiera un gato que abanicar o una esposa que asesinar, ahora ser\u00eda el momento. As\u00ed al menos lo deduzco de la ferocidad de tu expresi\u00f3n. Est\u00e1s \u00e1spera, conmocionada, completamente de mal humor. Y si tuviera que adivinar la raz\u00f3n, dir\u00eda que el ritmo que se abr\u00eda y cerraba con una fuerza que te enviaba descargas de excitaci\u00f3n de la cabeza a los talones ha chocado con alg\u00fan objeto duro y hostil contra el que se ha hecho a\u00f1icos. Algo se ha introducido que no se puede hacer en poes\u00eda; alg\u00fan cuerpo extra\u00f1o, angular, afilado, \u00e1spero, se ha negado a unirse al baile. Obviamente, la sospecha recae sobre la Sra. Gape; ella le ha pedido que haga un poema de ella; luego sobre la Srta. Curtis y sus confidencias en el \u00f3mnibus; luego sobre C., quien le ha contagiado el deseo de contar su historia \u2014y fue muy divertida\u2014 en verso. Pero por alguna raz\u00f3n no puede cumplir sus \u00f3rdenes. Chaucer podr\u00eda; Shakespeare podr\u00eda; tambi\u00e9n Crabbe, Byron y tal vez Robert Browning. Pero es octubre de 1931, y durante mucho tiempo la poes\u00eda ha eludido el contacto con \u2014\u00bfc\u00f3mo lo llamaremos?\u2014 \u00bfLo llamaremos breve y sin duda incorrectamente vida? \u00bfY vendr\u00e1 en mi ayuda adivinando a qu\u00e9 me refiero? Bueno, entonces ha dejado todo eso al novelista. Aqu\u00ed ve lo f\u00e1cil que ser\u00eda para m\u00ed escribir dos o tres vol\u00famenes en honor a la prosa y en burla del verso; Decir cu\u00e1n amplio y extenso es el dominio de uno, cu\u00e1n hambriento y atrofiado el peque\u00f1o bosquecillo del otro. Pero ser\u00eda m\u00e1s sencillo y quiz\u00e1s m\u00e1s justo comprobar estas teor\u00edas abriendo uno de los delgados libros de verso moderno que yacen sobre tu mesa. Lo abro y me encuentro al instante confundido. Aqu\u00ed est\u00e1n los objetos comunes de la prosa cotidiana: la bicicleta y el \u00f3mnibus. Obviamente, el poeta est\u00e1 haciendo que su musa se enfrente a los hechos. Escuchen: \u00bfQui\u00e9n de ustedes, despertando temprano y viendo amanecer, no se apresurar\u00e1 de coraz\u00f3n, hermoso, consciente del asombro ante la luz desatada, avanzando; un l\u00edder del movimiento, rompiendo como olas en el c\u00e9sped, en el camino y el tejado, o persiguiendo sombras en las colinas como galgos corriendo, la piedra quieta, deteni\u00e9ndose ante la barrera de las pesta\u00f1as, imponiendo en el rostro un perfil, marcas de maltrato, golpeando impaciente e importuno las contraventanas del tocador donde la vieja vida a\u00fan no ha terminado, con rayos explorando a trav\u00e9s del suelo podrido un molino desmantelado\u2014<\/p><p>\u00bfLa vieja vida que nunca volver\u00e1 a nacer?<\/p><p>S\u00ed, pero \u00bfc\u00f3mo lo lograr\u00e1? Sigo leyendo y descubro: Silbando al cerrar<\/p><p>su puerta tras \u00e9l, viajando al trabajo en metro o caminando hasta el parque para aliviar los intestinos, y sigo leyendo y descubro de nuevo<\/p><p>Como un ni\u00f1o reci\u00e9n llegado del campo a la ciudad que regresa por el d\u00eda a su pueblo con ZAPATOS CAROS\u2014<\/p><p>y as\u00ed sucesivamente hasta:<\/p><p>Buscando un para\u00edso en la tierra, persigue su sombra, pierde su capital y su valor en perseguir lo que navegantes, exploradores, escaladores y MALDITOS BUSCAN.<\/p><p>Estos versos y las palabras que he enfatizado bastan para confirmar, al menos en parte, mi suposici\u00f3n. El poeta intenta incluir a la Sra. Gape. Honestamente, opina que puede ser introducida en la poes\u00eda y que le ir\u00e1 muy bien all\u00ed. La poes\u00eda, siente, mejorar\u00e1 con lo real, lo coloquial. Pero aunque lo admiro por el intento, dudo que tenga un \u00e9xito total. Siento una sacudida. Siento una conmoci\u00f3n. Siento como si me hubiera dado un golpe en el dedo del pie con la esquina del armario. \u00bfMe sorprenden, entonces \u2014contin\u00fao preguntando\u2014, con pudor y convencionalismo, las propias palabras? Creo que no. La sorpresa es, literalmente, una sorpresa. El poeta, supongo, se ha esforzado por incluir una emoci\u00f3n que no est\u00e1 domesticada ni aclimatada a la poes\u00eda; el esfuerzo lo ha desequilibrado; se endereza, como estoy seguro de que descubrir\u00e9 si paso la p\u00e1gina, recurriendo violentamente a lo po\u00e9tico: invoca la luna o el ruise\u00f1or. En cualquier caso, la transici\u00f3n es brusca. El poema est\u00e1 agrietado por la mitad. Mira, se deshace en mis manos: aqu\u00ed est\u00e1 la realidad por un lado, aqu\u00ed est\u00e1 la belleza por el otro; y en lugar de adquirir un objeto completo, redondo y entero, me quedan partes rotas en mis manos que, como mi raz\u00f3n se ha despertado y mi imaginaci\u00f3n no ha podido apoderarse por completo de m\u00ed, contemplo con frialdad, cr\u00edtica y desagrado.<\/p><p>Tal es al menos el an\u00e1lisis apresurado que hago de mis propias sensaciones como lector; pero de nuevo me interrumpen. Veo que has superado tu dificultad, cualquiera que fuese; la pluma vuelve a la acci\u00f3n, y tras destrozar el primer poema, te encuentras trabajando en otro. Ahora bien, si quiero comprender tu estado de \u00e1nimo, debo inventar otra explicaci\u00f3n para explicar este regreso de la fluidez. Has descartado, supongo, todo tipo de cosas que surgir\u00edan con naturalidad en tu pluma si hubieras estado escribiendo prosa: la criada, el \u00f3mnibus, el incidente en el barco del Canal. Tu alcance es limitado \u2014a juzgar por tu expresi\u00f3n\u2014, concentrado e intensificado. Me atrevo a suponer que ahora est\u00e1s pensando, no en las cosas en general, sino en ti mismo en particular. Hay una fijeza, una melancol\u00eda, pero tambi\u00e9n un brillo interior que parece insinuar que miras hacia dentro y no hacia fuera. Pero para consolidar estas endebles conjeturas sobre el significado de una expresi\u00f3n en un rostro, perm\u00edteme abrir otro de los libros que tienes sobre la mesa y comprobarlo con lo que encuentro all\u00ed. De nuevo abro al azar y leo esto:<\/p><p>Penetrar en esa habitaci\u00f3n es mi deseo,<\/p><p>el \u00e1tico extremo de la mente, que yace justo m\u00e1s all\u00e1 de la \u00faltima curva del pasillo.<\/p><p>Escribo. Frases, poemas son claves.<\/p><p>Amar es otra forma (aunque no tan seguro).<\/p><p>Hay un fuego ah\u00ed dentro, creo, hay verdad al fin en lo profundo de un Cofre ocre. A veces estoy cerca, pero las corrientes de aire apagan las cerillas y me pierdo.<\/p><p>A veces tengo suerte, encuentro una llave que girar, abro un par de cent\u00edmetros, pero siempre entonces<\/p><p>Suena una campana, alguien llama, o gritos de &#8220;\u00a1fuego!&#8221;<\/p><p>Det\u00e9n mi mano cuando nada se sabe ni se ve, y corriendo escaleras abajo de nuevo, me lamento.<\/p><p>Y luego esto:<\/p><p>Hay una habitaci\u00f3n oscura,<\/p><p>El \u00fatero cerrado y con postigos,<\/p><p>Donde lo negativo se vuelve positivo.<\/p><p>Otra habitaci\u00f3n oscura,<\/p><p>La tumba ciega y con cerrojo,<\/p><p>Donde lo positivo se convierte en negativo.<\/p><p>No podemos deshacer eso ni escapar de esto, quienes tenemos el nacimiento y la muerte enroscados en nuestros huesos, nada que podamos hacer<\/p><p>endulzar\u00e1 el verdadero lamento,<\/p><p>Que comenzamos y terminamos con gemidos.<\/p><p>Y luego esto:<\/p><p>Nunca siendo, pero siempre al borde del Ser. Mi cabeza, como m\u00e1scara mortuoria, es tra\u00edda al Sol.<\/p><p>La sombra que se\u00f1ala con el dedo sobre la mejilla, muevo los labios para saborear, muevo las manos para tocar, pero nunca estoy m\u00e1s cerca que tocando,<\/p><p>aunque el esp\u00edritu se inclina hacia afuera para ver.<\/p><p>Observando la rosa, el oro, los ojos, un paisaje admirado, mis sentidos registran el acto de desear<\/p><p>Deseando ser<\/p><p>Rosa, oro, paisaje u otro\u2014<\/p><p>Reclamando plenitud en el acto de amar.<\/p><p>Como estas citas se eligen al azar y a\u00fan no he encontrado a tres poetas diferentes escribiendo sobre nada, salvo sobre el poeta mismo, sostengo que lo m\u00e1s probable es que t\u00fa tambi\u00e9n te dediques a la misma ocupaci\u00f3n. Concluyo que el yo no ofrece ning\u00fan impedimento; el yo se une a la danza; el yo se presta al ritmo; aparentemente es m\u00e1s f\u00e1cil escribir un poema sobre uno mismo que sobre cualquier otro tema. Pero \u00bfqu\u00e9 se entiende por \u00abuno mismo\u00bb? No es el yo que Wordsworth, Keats y Shelley han descrito; no es el yo que ama a una mujer, o que odia a un tirano, o que rumia sobre el misterio del mundo. No, el yo que usted se dedica a describir est\u00e1 excluido de todo eso. Es un yo que se sienta solo en la habitaci\u00f3n por la noche con las persianas bajadas. En otras palabras, al poeta le interesa mucho menos lo que tenemos en com\u00fan que lo que le separa. De ah\u00ed, supongo, la extrema dificultad de estos poemas, y debo confesar que me dejar\u00eda completamente at\u00f3nito decir, con una o incluso dos o tres lecturas, qu\u00e9 significan. El poeta intenta describir con honestidad y exactitud un mundo que quiz\u00e1 no exista salvo para una persona en particular en un momento particular. Y cuanto m\u00e1s sincero es al ce\u00f1irse al contorno preciso de las rosas y las coles de su universo privado, m\u00e1s nos desconcierta a quienes, en un perezoso esp\u00edritu de compromiso, hemos acordado ver las rosas y las coles como las ven, m\u00e1s o menos, los veintis\u00e9is pasajeros en el exterior de un \u00f3mnibus. Se esfuerza por describir; nosotros nos esforzamos por ver; \u00e9l hace parpadear su linterna; captamos un destello fugaz. Es emocionante; es estimulante; pero \u00bfes un \u00e1rbol, nos preguntamos, o es quiz\u00e1s una anciana atando su zapato en la cuneta?<\/p><p>Bueno, entonces, si hay algo de cierto en lo que digo \u2014si es que no puedes escribir sobre lo real, lo coloquial, la se\u00f1ora Gape, el barco del Canal o la se\u00f1orita Curtis en el \u00f3mnibus, sin forzar la m\u00e1quina de la poes\u00eda; si, por lo tanto, te ves impulsado a contemplar paisajes y emociones interiores y debes hacer visible al mundo en general lo que solo t\u00fa puedes ver\u2014, entonces, sin duda, el tuyo es un caso dif\u00edcil, y la poes\u00eda, aunque a\u00fan respira \u2014v\u00e9anse estos libritos\u2014 respira a bocanadas cortas y agudas. Aun as\u00ed, considera los s\u00edntomas. No son s\u00edntomas de muerte en absoluto. La muerte en la literatura, y no necesito decirte cu\u00e1ntas veces la literatura ha muerto en este o aquel pa\u00eds, llega con gracia, suavidad, silencio. Los versos se deslizan f\u00e1cilmente por los surcos habituales. Los viejos dise\u00f1os se copian con tanta ligereza que casi nos inclinamos a considerarlos originales, salvo por esa misma ligereza. Pero aqu\u00ed ocurre justo lo contrario: en mi primera cita, el poeta rompe su m\u00e1quina porque la va a obstruir con hechos crudos. En la segunda, se vuelve ininteligible debido a su desesperada determinaci\u00f3n de decir la verdad sobre s\u00ed mismo. Por lo tanto, no puedo evitar pensar que, si bien puede tener raz\u00f3n al hablar de la dificultad de la \u00e9poca, se equivoca al desesperar.<\/p><p>\u00bfNo hay, por desgracia, buenas razones para tener esperanza? Digo \u00abpor desgracia\u00bb porque entonces debo dar mis razones, que seguramente ser\u00e1n insensatas y que con seguridad tambi\u00e9n causar\u00e1n dolor a la numerosa y respetable sociedad de necr\u00f3filos \u2014el Sr. Peabody y sus semejantes\u2014 que prefieren la muerte a la vida e incluso ahora entonan las sagradas y reconfortantes palabras: \u00abKeats ha muerto, Shelley ha muerto, Byron ha muerto\u00bb. Pero es tarde: la necrofilia induce al sue\u00f1o; Los ancianos caballeros se han quedado dormidos con sus cl\u00e1sicos, y si lo que voy a decir adquiere un tono optimista \u2014y por mi parte no creo en la muerte de los poetas; Keats, Shelley, Byron est\u00e1n vivos aqu\u00ed en esta sala en ti y en ti y en ti\u2014, puedo consolarme pensando que mi esperanza no perturbar\u00e1 sus ronquidos. As\u00ed que, para continuar, \u00bfpor qu\u00e9 no deber\u00eda la poes\u00eda, ahora que se ha liberado tan honestamente de ciertas falsedades, los restos de la gran \u00e9poca victoriana, ahora que como tan sinceramente se adentraba en la mente del poeta y verificaba sus l\u00edneas generales \u2014una labor de renovaci\u00f3n que debe hacerse de vez en cuando y que sin duda era necesaria, pues la mala poes\u00eda casi siempre es resultado del olvido de uno mismo\u2014, todo se distorsiona e impuro si se pierde de vista esa realidad central. Ahora, digo, que la poes\u00eda ha hecho todo esto, \u00bfpor qu\u00e9 no habr\u00eda de volver a abrir los ojos, mirar por la ventana y escribir sobre otros? Hace doscientos o trescientos a\u00f1os, siempre escrib\u00edas sobre otros. Tus p\u00e1ginas estaban repletas de personajes de los tipos m\u00e1s opuestos y diversos: Hamlet, Cleopatra, Falstaff. No solo acud\u00edamos a ti en busca de dramatismo y de las sutilezas del car\u00e1cter humano, sino tambi\u00e9n, por incre\u00edble que parezca ahora, en busca de risa. Nos hac\u00edas re\u00edr a carcajadas. Luego, hace no m\u00e1s de cien a\u00f1os, fustigabas nuestras locuras, aplastabas nuestras hipocres\u00edas y escrib\u00edas la m\u00e1s brillante de las s\u00e1tiras.<\/p><p>Eras Byron, \u00bfrecuerdas? Escribiste Don Juan. T\u00fa tambi\u00e9n eras Crabbe; tomaste como tema los detalles m\u00e1s s\u00f3rdidos de la vida de los campesinos.<\/p><p>Es evidente, por lo tanto, que tienes la capacidad de abordar una gran variedad de temas; es solo una necesidad temporal la que te ha confinado en una habitaci\u00f3n, solo, contigo mismo.<\/p><p>Pero \u00bfc\u00f3mo vas a salir, adentrarte en el mundo de los dem\u00e1s? Ese es tu problema ahora, si me permites una conjetura: encontrar la relaci\u00f3n adecuada, ahora que te conoces a ti mismo, entre el yo que conoces y el mundo exterior. Es un problema dif\u00edcil. Ning\u00fan poeta vivo, creo, lo ha resuelto por completo. Y hay mil voces que profetizan la desesperaci\u00f3n. La ciencia, dicen, ha hecho imposible la poes\u00eda; no hay poes\u00eda en los autom\u00f3viles ni en la radio. Y no tenemos religi\u00f3n. Todo es tumultuoso y transitorio. Por lo tanto, as\u00ed dice la gente, no puede haber relaci\u00f3n entre el poeta y la \u00e9poca actual. Pero sin duda eso es un disparate. Estos accidentes son superficiales; No llegan ni de lejos a la profundidad suficiente para destruir el instinto m\u00e1s profundo y primitivo, el instinto del ritmo. Solo necesitas pararte junto a la ventana y dejar que tu sentido r\u00edtmico se abra y se cierre, se abra y se cierre, con audacia y libertad, hasta que una cosa se funda con otra, hasta que los taxis bailen con los narcisos, hasta que se haya creado un todo a partir de todos estos fragmentos separados.<\/p><p>S\u00e9 que estoy diciendo tonter\u00edas. Lo que quiero decir es que re\u00fanas todo tu coraje, ejerzas toda tu vigilancia, invoques todos los dones que la Naturaleza se ha visto obligada a otorgar. Luego, deja que tu sentido r\u00edtmico se deslice entre hombres y mujeres, \u00f3mnibus, gorriones \u2014lo que sea que pase por la calle\u2014 hasta que los haya unido en un todo armonioso. Quiz\u00e1s esa sea tu tarea: encontrar la relaci\u00f3n entre cosas que parecen incompatibles pero que tienen una afinidad misteriosa, absorber sin miedo cada experiencia que se te presente y saturarla por completo para que tu poema sea un todo, no un fragmento; Repensar la vida humana en poes\u00eda y as\u00ed devolvernos la tragedia y la comedia mediante personajes no elaborados extensamente a la manera del novelista, sino condensados \u200b\u200by sintetizados a la manera del poeta: eso es lo que esperamos de ustedes ahora. Pero como no s\u00e9 qu\u00e9 entiendo por ritmo ni por vida, y como ciertamente no puedo decirles qu\u00e9 objetos pueden combinarse adecuadamente en un poema \u2014eso es asunto suyo\u2014, y como no distingo un d\u00e1ctilo de un y\u00e1mbico, y por lo tanto no puedo decirles c\u00f3mo deben modificar y expandir los ritos y ceremonias de su antiguo y misterioso arte, me dirigir\u00e9 a un terreno m\u00e1s seguro y volver\u00e9 a estos peque\u00f1os libros.<\/p><p>Cuando, pues, vuelvo a ellos, me siento, como he admitido, lleno, no de presentimientos de muerte, sino de esperanzas para el futuro. Pero uno no siempre quiere pensar en el futuro si, como a veces ocurre, vive el presente. Cuando leo estos poemas, ahora, en este momento, me encuentro \u2014leer, \u00bfsaben?\u2014 como abrir la puerta a una horda de rebeldes que salen en tropel y atacan a uno en veinte lugares a la vez: golpeados, excitados, raspados, descubiertos, balanceados por los aires, de modo que la vida parece pasar como un rayo; luego, cegados de nuevo, golpeados en la cabeza; todas estas son sensaciones agradables para el lector (ya que no hay nada m\u00e1s deprimente que abrir la puerta y no obtener respuesta), y todo, creo, prueba fehaciente de que este poeta est\u00e1 vivito y coleando. Y, sin embargo, mezclado con estos gritos de alegr\u00eda, de j\u00fabilo, registro tambi\u00e9n, mientras leo, la repetici\u00f3n en el bajo de una palabra entonada una y otra vez por alg\u00fan descontento. Finalmente, silenciando a los dem\u00e1s, le digo a este descontento: \u00abBueno, \u00bfy t\u00fa qu\u00e9 quieres?\u00bb. Ante lo cual, para mi incomodidad, exclama: \u00abBelleza\u00bb.<\/p><p>Repito, no me hago responsable de lo que me digan mis sentidos cuando leo; S\u00f3lo registro el hecho de que hay un descontento en m\u00ed que se queja de que le parece extra\u00f1o, considerando que el ingl\u00e9s es una lengua mixta, una lengua rica; una lengua sin igual por su sonido y color, por su poder de im\u00e1genes y sugesti\u00f3n.<\/p><p>Le resulta extra\u00f1o que estos poetas modernos escriban como si no tuvieran o\u00eddos ni ojos, ni plantas en los pies ni palmas en las manos, sino solo cerebros honestos y emprendedores, alimentados por libros, cuerpos unisexuales y\u2026 pero aqu\u00ed lo interrump\u00ed. Porque cuando se trata de decir que un poeta deber\u00eda ser bisexual, y creo que eso es lo que estaba a punto de decir, incluso yo, que no he tenido formaci\u00f3n cient\u00edfica alguna, pongo un l\u00edmite y le digo a esa voz que se calle.<\/p><p>Pero, si descartamos estas obvias absurdidades, \u00bfhasta qu\u00e9 punto cree que hay verdad en esta queja? Por mi parte, ahora que he dejado de leer y puedo ver los poemas m\u00e1s o menos en su conjunto, creo que es cierto que la vista y el o\u00eddo est\u00e1n privados de sus derechos. No hay ninguna sensaci\u00f3n de riqueza reservada tras la admirable exactitud de los versos que he citado, como s\u00ed la hay, por ejemplo, tras la exactitud del Sr. Yeats. El poeta se aferra a su \u00fanica palabra, como un hombre que se ahoga a un m\u00e1stil. Y si es as\u00ed, estoy dispuesto a aventurar una raz\u00f3n con mayor facilidad, porque creo que confirma lo que acabo de decir. El arte de escribir, y eso es quiz\u00e1s lo que mi descontento entiende por \u00abbelleza\u00bb, el arte de tener a mano cada palabra del idioma, de conocer sus pesos, colores, sonidos, asociaciones, y as\u00ed hacer que, como es tan necesario en ingl\u00e9s, sugieran m\u00e1s de lo que pueden expresar, se puede aprender, por supuesto, hasta cierto punto, leyendo; es imposible leer demasiado; pero de forma mucho m\u00e1s dr\u00e1stica y efectiva, imaginando que uno no es uno mismo, sino alguien diferente. \u00bfC\u00f3mo se puede aprender a escribir si se escribe solo sobre una persona? Por poner un ejemplo obvio. \u00bfPuedes dudar de que la raz\u00f3n por la que Shakespeare conoc\u00eda cada sonido y s\u00edlaba del idioma y pod\u00eda hacer exactamente lo que quer\u00eda con la gram\u00e1tica y la sintaxis, fue que Hamlet, Falstaff y Cleopatra lo impulsaron a adquirir este conocimiento; \u00bfQue los se\u00f1ores, oficiales, dependientes, asesinos y soldados rasos de las obras insist\u00edan en que dijera exactamente lo que sent\u00edan en las palabras que expresaban sus sentimientos? Fueron ellos quienes le ense\u00f1aron a escribir, no el creador de los Sonetos. As\u00ed que, si quieres satisfacer todos esos sentidos que se agolpan cada vez que dejamos caer un poema entre ellos \u2014la raz\u00f3n, la imaginaci\u00f3n, los ojos, los o\u00eddos, las palmas de las manos y las plantas de los pies, por no mencionar un mill\u00f3n m\u00e1s que los psic\u00f3logos a\u00fan no han nombrado\u2014, har\u00e1s bien en embarcarte en un poema largo en el que personas tan diferentes a ti como sea posible hablen a voz en cuello. Y, por el amor de Dios, no publiques nada antes de los treinta.<\/p><p>Eso, estoy seguro, es de suma importancia. La mayor\u00eda de los fallos de los poemas que he estado leyendo se explican, creo, por el hecho de que fueron expuestos a la feroz luz de la publicidad cuando a\u00fan eran demasiado j\u00f3venes para soportar la tensi\u00f3n. Los ha marchitado hasta convertirlos en una austeridad esquel\u00e9tica, tanto emocional como verbal, que no deber\u00eda ser caracter\u00edstica de la juventud. El poeta escribe muy bien; escribe para la mirada de un p\u00fablico severo e inteligente; \u00a1pero cu\u00e1nto mejor habr\u00eda escrito si durante diez a\u00f1os no hubiera escrito para otra mirada que la suya! Despu\u00e9s de todo, los a\u00f1os de los veinte a los treinta son a\u00f1os (perm\u00edtame referirme de nuevo a su carta) de excitaci\u00f3n emocional. La lluvia goteando, un ala revoloteando, alguien pasando: los sonidos y las im\u00e1genes m\u00e1s comunes tienen el poder de lanzar a uno, seg\u00fan creo recordar, de las alturas del \u00e9xtasis a las profundidades de la desesperaci\u00f3n. Y si la vida real es as\u00ed de extrema, la vida visionaria deber\u00eda tener libertad para seguirla. Escribe entonces, ahora que eres joven, tonter\u00edas a montones. S\u00e9 tonto, s\u00e9 sentimental, imita a Shelley, imita a Samuel Smiles; da rienda suelta a cada impulso; comete cada falta de estilo, gram\u00e1tica, gusto y sintaxis; derr\u00e1mate; cae en el vac\u00edo; Ira suelta, amor, s\u00e1tira, en cualquier palabra que puedas captar, coaccionar o crear, en cualquier m\u00e9trica, prosa, poes\u00eda o galimat\u00edas que tengas a mano. As\u00ed aprender\u00e1s a escribir. Pero si publicas, tu libertad se ver\u00e1 limitada; estar\u00e1s pensando en lo que dir\u00e1 la gente; escribir\u00e1s para otros cuando solo deber\u00edas escribir para ti mismo. \u00bfY qu\u00e9 sentido puede haber en frenar el torrente salvaje de disparates espont\u00e1neos que ahora es, solo por unos a\u00f1os, tu don divino para publicar libritos remilgados de versos experimentales? \u00bfPara ganar dinero? Eso, ambos sabemos, est\u00e1 fuera de cuesti\u00f3n. \u00bfPara recibir cr\u00edticas? Pero ustedes, amigos, acribillar\u00e1n sus manuscritos con cr\u00edticas mucho m\u00e1s serias y penetrantes que cualquiera que reciban de los revisores. En cuanto a la fama, les imploro que miren a la gente famosa; vean c\u00f3mo las aguas de la monoton\u00eda se extienden a su alrededor cuando entran; observen su pomposidad, sus aires prof\u00e9ticos; reflexionen que los grandes poetas eran an\u00f3nimos; piensen en c\u00f3mo a Shakespeare no le importaba la fama; c\u00f3mo Donne arroj\u00f3 sus poemas a la papelera; escriba un ensayo dando un solo ejemplo de cualquier escritor ingl\u00e9s moderno que haya sobrevivido a los disc\u00edpulos y los admiradores, los cazadores de aut\u00f3grafos y el inter\u00e9s Los espectadores, las cenas y los almuerzos, las celebraciones y conmemoraciones con las que la sociedad inglesa tan eficazmente silencia las bocas de sus cantantes y sus canciones.<\/p><p>Pero basta. Yo, en cualquier caso, me niego a ser necr\u00f3fila. Mientras ustedes, venerables y antiguos representantes de Safo, Shakespeare y Shelley, tengan exactamente veintitr\u00e9s a\u00f1os y se propongan \u2014\u00a1oh, envidiable grupo!\u2014 dedicar los pr\u00f3ximos cincuenta a\u00f1os de sus vidas a escribir poes\u00eda, me niego a pensar que el arte est\u00e9 muerto. Y si alguna vez les asalta la tentaci\u00f3n de necr\u00f3filizar, est\u00e9n advertidos por el destino de ese anciano caballero cuyo nombre he olvidado, pero creo que era Peabody. En el mismo acto de condenar todas las artes a la tumba, se atragant\u00f3 con una gran tostada caliente con mantequilla, y el consuelo que se le ofreci\u00f3 de estar a punto de unirse al anciano Plinio en las sombras no le proporcion\u00f3, seg\u00fan me han dicho, ninguna satisfacci\u00f3n. Y ahora, las partes \u00edntimas, indiscretas y, de hecho, las \u00fanicas realmente interesantes de esta carta\u2026<\/p><p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(* Escrita en 1932.) Mi querido John: \u00bfConociste alguna vez, o ya exist\u00eda antes de ti, a ese anciano caballero \u2014no recuerdo su nombre\u2014 que sol\u00eda animar las conversaciones, sobre todo en el desayuno cuando llegaba el correo, diciendo que el arte de escribir cartas hab\u00eda muerto? El correo a un penique, dec\u00eda el anciano, ha matado el arte de escribir cartas. 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