{"id":2718,"date":"2025-09-08T07:54:50","date_gmt":"2025-09-08T10:54:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lagatasibilah.com\/?p=2718"},"modified":"2025-09-08T08:33:29","modified_gmt":"2025-09-08T11:33:29","slug":"joan-didion-sobre-el-arte-de-llevar-un-cuaderno-de-notas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/index.php\/2025\/09\/08\/joan-didion-sobre-el-arte-de-llevar-un-cuaderno-de-notas\/","title":{"rendered":"Joan Didion sobre el arte de llevar un cuaderno de notas"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-caf7630f2b53709d9ac2603dc0ab97b7\" style=\"color:#606060\"><a href=\"https:\/\/www.redaccion.com.ar\/escritores-escribiendo-sobre-escribir-joan-didion-y-el-arte-de-llevar-un-cuaderno-de-notas\/\"><\/a><em>Autora de novelas, cuentos, guiones y ensayos, Joan Didion (n. 1934) comenz\u00f3 su carrera en 1956 como redactora de la revista Vogue de Nueva York. En 1963 public\u00f3 su primera novela, Run River, y al a\u00f1o siguiente regres\u00f3 a su California natal. Los ensayos de Didion han aparecido en publicaciones peri\u00f3dicas que van desde Mademoiselle hasta National Review. Su ensayo &#8220;On Keeping a Notebook&#8221; se encuentra en su colecci\u00f3n de ensayos, Slouching Towards Bethlehem (1968). Otras publicaciones de no ficci\u00f3n de Didion incluyen The White Album (1979), Salvador (1983), Miami (1987), After Henry (1992), Political Fictions (2001), Fixed Ideas: America since 9.11 (2003) y Where I Was From (2003). Didion ha definido al escritor como \u201cuna persona cuyas horas m\u00e1s absortas y apasionadas las pasa ordenando palabras en trozos de papel. Escribo enteramente para descubrir qu\u00e9 tengo en mente, qu\u00e9 pienso, qu\u00e9 miro, qu\u00e9 veo y qu\u00e9 significa, qu\u00e9 quiero y qu\u00e9 me da miedo\u201d. Tambi\u00e9n ha dicho que \u201ctoda escritura es un intento de descubrir lo que importa, de encontrar el patr\u00f3n en el desorden, de encontrar la gram\u00e1tica en el destello. En realidad, no s\u00e9 si encuentras la gram\u00e1tica en el destello o si le impones una gram\u00e1tica, pero soy bastante espec\u00edfica con la gram\u00e1tica; lo digo literalmente. La escena que ves en tu mente encuentra su propia estructura; la estructura dicta la disposici\u00f3n de las palabras\u2026 Todo lo que el escritor tiene que hacer es encontrar las palabras\u201d. Sin embargo, advierte: \u201cTienes que estar solo para hacer esto\u201d.<\/em><\/p><div style=\"height:62px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div><p>&#8220;\u00abEsa tal Estelle \u2014dice la nota\u2014 es en parte la raz\u00f3n de que actualmente George Sharp y yo estemos separados\u00bb.&nbsp;<em>Salto de cama de crep\u00e9 de China sucio, bar del hotel de la estaci\u00f3n de Wilmington, 9.45 de la ma\u00f1ana de un lunes de agosto<\/em>.&#8221;<\/p><p>Como la anotaci\u00f3n est\u00e1 en mi cuaderno, imagino que en alg\u00fan momento debi\u00f3 de significar algo para m\u00ed. Me paso un buen rato examin\u00e1ndola. Al principio solo tengo un recuerdo muy vago de lo que yo estaba haciendo un lunes de agosto por la ma\u00f1ana en el bar del hotel de delante de la estaci\u00f3n de la Pennsylvania Railroad de Wilmington, Delaware (\u00bfesperando un tren?, \u00bfperdi\u00e9ndolo?, \u00bfera 1960?, \u00bf1961?), aunque s\u00ed que recuerdo haber estado all\u00ed. La mujer del salto de cama de crep\u00e9 de China sucio hab\u00eda bajado de su habitaci\u00f3n para tomar una cerveza, y el camarero ya hab\u00eda o\u00eddo antes la raz\u00f3n por la que George Sharp y ella estaban separados en la actualidad.<\/p><p>\u2014S\u00ed \u2014le dijo, y sigui\u00f3 fregando el suelo\u2014. Ya me lo cont\u00f3 usted.<\/p><p>En el otro extremo de la barra hab\u00eda una chica. Estaba hablando, ostensiblemente, no con el hombre que ten\u00eda al lado sino con un gato que hab\u00eda acostado en el tri\u00e1ngulo de luz del sol que entraba por la puerta abierta. Llevaba un vestido de seda a cuadros de&nbsp;Peck &amp; Peck&nbsp;y se le estaba deshaciendo el dobladillo.<\/p><p>He aqu\u00ed lo que pas\u00f3: la chica ven\u00eda de la Eastern Shore y ahora se volv\u00eda a la ciudad, dejando a aquel hombre que ten\u00eda al lado, y lo \u00fanico que pod\u00eda ver por delante de ella eran las viscosas aceras del verano y las conferencias telef\u00f3nicas a las tres de la madrugada que la mantendr\u00edan despierta y luego el dormirse con pastillas y pasarse dormida todas las humeantes ma\u00f1anas que quedaban de agosto (\u00bfde 1960?, \u00bf1961?). Como ten\u00eda que ir directamente desde el tren a su almuerzo en Nueva York, le habr\u00eda gustado tener un imperdible para el dobladillo del vestido de seda a cuadros, aunque tambi\u00e9n le habr\u00eda gustado poder olvidarse del dobladillo y del almuerzo y quedarse en aquel bar tan fresco que ol\u00eda a desinfectante y a malta y hacerse amiga de la mujer del salto de cama de crep\u00e9 de China. Estaba teniendo una ligera crisis de autocompasi\u00f3n y quer\u00eda comparar a sus Estelles. Era esto lo que pasaba.<\/p><p>\u00bfPor qu\u00e9 lo apunt\u00e9? Pues para recordarlo, claro, pero \u00bfqu\u00e9 es exactamente lo que yo quer\u00eda recordar? \u00bfCu\u00e1nto de todo aquello sucedi\u00f3 realmente? \u00bfAcaso sucedi\u00f3 algo? \u00bfPara qu\u00e9 tengo un cuaderno de notas? Es f\u00e1cil enga\u00f1arse a uno mismo en relaci\u00f3n con todas estas cuestiones. El impulso de apuntar cosas resulta peculiarmente compulsivo, inexplicable para quienes no lo comparten y \u00fatil solo de forma accidental, solo de forma secundaria, de esa misma forma en que todas las compulsiones intentan justificarse a s\u00ed mismas. Supongo que es algo que ya empieza, o no, desde la cuna. Sin embargo, aunque he sentido el impulso de apuntar las cosas desde que ten\u00eda cinco a\u00f1os, dudo mucho que mi hija lo haga nunca, porque es una criatura singularmente alegre y positiva, a quien le encanta la vida tal como se le presenta, y a quien no le da miedo irse a dormir ni tampoco despertarse. La gente que toma notas en cuadernos \u00edntimos es una especie distinta, gente solitaria y reticente que siempre est\u00e1 cambiando la disposici\u00f3n de las cosas, insatisfechos ansiosos, ni\u00f1os que al parecer sufrieron al nacer cierto presentimiento de p\u00e9rdida.<\/p><div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"456\" src=\"http:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2722\" srcset=\"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion-1.jpg 800w, https:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion-1-300x171.jpg 300w, https:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion-1-768x438.jpg 768w, https:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion-1-600x342.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure><\/div><p>Mi primer cuaderno fue un bloc Big Five que me regal\u00f3 mi madre junto con el sensato consejo de que dejara de quejarme de todo y aprendiera a divertirme apuntando mis pensamientos. Hace unos a\u00f1os me devolvi\u00f3 aquel bloc; la primera anotaci\u00f3n trata de una mujer que estaba convencida de estar muri\u00e9ndose de congelaci\u00f3n en la noche \u00e1rtica, solo para descubrir, cuando amanec\u00eda, que hab\u00eda acabado en el desierto del Sahara y que iba a morir de calor antes de mediod\u00eda. No tengo ni idea de qu\u00e9 estado de \u00e1nimo de una ni\u00f1a de cinco a\u00f1os pudo suscitar una historia tan \u00abir\u00f3nica\u00bb y ex\u00f3tica, pero es cierto que la anotaci\u00f3n revela cierta predilecci\u00f3n por los extremos que me ha perseguido hasta la vida adulta; tal vez si tuviera inclinaciones anal\u00edticas me resultar\u00eda una historia m\u00e1s cierta que ninguna de las que he contado m\u00e1s tarde sobre la fiesta de cumplea\u00f1os de Donald Johnson o el d\u00eda en que mi prima Brenda puso arena del gato en la pecera.<\/p><hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/><p>De manera que el sentido de tener un cuaderno de anotaciones nunca ha sido, ni siquiera ahora, llevar un registro factual preciso de lo que he estado haciendo o pensando. Eso responder\u00eda a un impulso completamente distinto, a un instinto de realidad que a veces envidio pero que no poseo. En ning\u00fan momento he sido capaz de escribir un diario; mi estrategia para la vida diaria vacila entre el abandono flagrante de mis obligaciones y la simple distracci\u00f3n, y en las pocas ocasiones en que he intentado registrar como Dios manda los acontecimientos de un d\u00eda, me ha sobrevenido tal aburrimiento que los resultados son en el mejor de los casos misteriosos. \u00bfQu\u00e9 demonios quiere decir \u00abir de compras, mecanografiar art\u00edculo, cena con E, deprimida\u00bb? \u00bfCompras de qu\u00e9? \u00bfMecanografiar qu\u00e9 art\u00edculo? \u00bfQui\u00e9n es E? \u00bfEstaba deprimida la tal \u00abE\u00bb o lo estaba yo? \u00bfY a qui\u00e9n le importa?<\/p><p>De hecho, he abandonado por completo esa clase de anotaci\u00f3n in\u00fatil; ahora cuento lo que algunos llamar\u00edan mentiras. \u00abEso simplemente no es verdad\u00bb, me dicen a menudo los miembros de mi familia cuando me oyen rememorar alg\u00fan acontecimiento que compartimos. \u00abLa fiesta&nbsp;<em>no era<\/em>&nbsp;para ti, la ara\u00f1a&nbsp;<em>no era<\/em>&nbsp;una viuda negra, eso&nbsp;<em>simplemente no pas\u00f3 as\u00ed<\/em>\u00bb. Y lo m\u00e1s seguro es que tengan raz\u00f3n, porque no solo he tenido siempre problemas para distinguir lo que sucedi\u00f3 de lo que simplemente pudo haber sucedido, sino que sigo sin estar nada convencida de que esa distinci\u00f3n, de cara a lo que a m\u00ed me ocupa, importe en absoluto. El cangrejo despedazado que recuerdo haber comido para almorzar el d\u00eda en que mi padre lleg\u00f3 a casa de Detroit en 1945 casi seguro que es un adorno, encajado en esa jornada para prestarle verosimilitud; yo ten\u00eda diez a\u00f1os y no me acordar\u00eda del cangrejo. Los acontecimientos del d\u00eda no giran en torno al cangrejo. Y, sin embargo, es precisamente ese cangrejo ficticio el que hace que toda la tarde me vuelva a pasar por delante de los ojos, igual que una pel\u00edcula casera vista demasiadas veces; el padre que trae regalos, la ni\u00f1a que llora, un verdadero ejercicio de amor familiar y culpa.<\/p><p>O por lo menos eso es lo que fue para m\u00ed. Asimismo, tal vez no sea verdad que nevara aquel agosto en Vermont. Tal vez el viento nocturno no trajo remolinos de nieve, y tal vez nadie m\u00e1s sinti\u00f3 que el suelo se endurec\u00eda y que el verano ya estaba muerto incluso mientras nosotros fing\u00edamos que nos regode\u00e1bamos en \u00e9l, pero as\u00ed fue como lo sent\u00ed yo, y por qu\u00e9 no iba a nevar tambi\u00e9n, es posible que nevara, seguro que nev\u00f3.<\/p><p><em>As\u00ed lo sent\u00ed yo<\/em>: esto se acerca m\u00e1s a la verdad de los cuadernos. A veces me enga\u00f1o a m\u00ed misma sobre las razones por las que tengo un cuaderno de notas, me imagino que conservar todo lo que uno observa es reflejo de cierta virtud ahorrativa. Si ves las suficientes cosas y las apuntas, me digo a m\u00ed misma, una ma\u00f1ana en que el mundo parezca despojado de prodigios, un d\u00eda en que solo est\u00e9 haciendo de forma autom\u00e1tica lo que se supone que tengo que hacer, que es escribir\u2026 en esa ma\u00f1ana indigente me limitar\u00e9 a abrir mi cuaderno y all\u00ed estar\u00e1 todo, un relato olvidado y con intereses acumulados, el billete ya pagado de vuelta al mundo exterior: di\u00e1logos o\u00eddos por casualidad en hoteles y en ascensores y en el mostrador del guardarrop\u00eda del Pavillon (un hombre de mediana edad le ense\u00f1a a otro su recibo de guardarrop\u00eda y le dice: \u00abEs el n\u00famero que ten\u00eda cuando jugaba al f\u00fatbol\u00bb); mis impresiones de Bettina Aptheker y Benjamin Sonnenberg y Teddy (\u00abMr. Acapulco\u00bb) Stauffer; meticulosos perfiles de instructores de tenis y modelos de pasarela fracasadas y herederas de magnates navieros griegos, una de las cuales me ense\u00f1\u00f3 una lecci\u00f3n importante (una lecci\u00f3n que yo podr\u00eda haber aprendido de F.&nbsp;Scott Fitzgerald, aunque tal vez todos deber\u00edamos conocer en persona a alguien muy rico) cuando al llegar yo para entrevistarla en su sala de estar llena de orqu\u00eddeas durante el segundo d\u00eda de una tormenta de nieve que ten\u00eda todo Nueva York paralizado, ella me pregunt\u00f3 si estaba nevando fuera.<\/p><div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"454\" src=\"http:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2721\" srcset=\"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion.jpg 800w, https:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion-300x170.jpg 300w, https:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion-768x436.jpg 768w, https:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion-600x341.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure><\/div><p>Me imagino, en otras palabras, que el cuaderno trata de los dem\u00e1s. Pero, por supuesto, no es as\u00ed. No es asunto m\u00edo para nada lo que un desconocido le dijera a otro en el mostrador del guardarrop\u00eda del Pavillon; de hecho, sospecho que la frase \u00abEs el n\u00famero que ten\u00eda cuando jugaba al f\u00fatbol\u00bb no despert\u00f3 para nada mi imaginaci\u00f3n, sino el simple recuerdo de algo que hab\u00eda le\u00eddo, probablemente \u00abLa carrera de ochenta yardas\u00bb. Tampoco tengo nada que ver con una mujer vestida con un salto de cama de crep\u00e9 de China sucio en un bar de Wilmington. Mi inter\u00e9s reside, como siempre, en la chica del vestido de seda a cuadros que no se menciona para nada. \u00abRecuerda c\u00f3mo te sent\u00edas por entonces\u00bb: de eso se trata siempre.<\/p><hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/><p>Es una idea que cuesta admitir. Nos han inculcado la idea de que los dem\u00e1s, da igual qui\u00e9nes, todos los dem\u00e1s, son por definici\u00f3n m\u00e1s interesantes que nosotros; nos ense\u00f1an a ser t\u00edmidos, pr\u00e1cticamente a odiarnos a nosotros mismos. (\u00abEres la persona menos importante de la sala, no lo olvides\u00bb, le susurraba la institutriz de Jessica Mitford al o\u00eddo cada vez que ten\u00eda lugar un acontecimiento social; yo lo copi\u00e9 en mi cuaderno porque hace muy poco tiempo que he sido capaz de entrar en una sala sin o\u00edr una frase parecida en mi o\u00eddo interno). Solo a la gente muy joven y a la que es muy mayor se les permite contar sus sue\u00f1os a la mesa del desayuno, perorar sobre s\u00ed mismos e interrumpir a los dem\u00e1s para contar recuerdos de sus p\u00edcnics en la playa y sus vestidos floreados favoritos y la trucha arco\u00edris que pescaron en un arroyo cerca de Colorado Springs. Del resto se espera, y est\u00e1 bien que as\u00ed sea, que finjamos un gran inter\u00e9s por los vestidos favoritos de los dem\u00e1s y por las truchas de los dem\u00e1s.<\/p><p>Y eso hacemos. Pero nuestros cuadernos nos delatan, porque por muy diligentemente que anotemos lo que vemos a nuestro alrededor, el com\u00fan denominador de todo lo que vemos es siempre, de forma transparente y desvergonzada, el implacable \u00abyo\u00bb. No estamos hablando aqu\u00ed de la clase de cuaderno que est\u00e1 obviamente destinado al consumo p\u00fablico, un simple enga\u00f1o estructural para engarzar una serie de pensamientos elegantes; estamos hablando de algo privado, de fragmentos de la cadena mental que son demasiado cortos para usarlos, de un ensamblaje indiscriminado y err\u00e1tico que solo reviste significado para quien lo lleva a cabo.<\/p><p>Y a veces incluso el que lo lleva a cabo tiene dificultades para entender qu\u00e9 significa. Por ejemplo, no parece tener ning\u00fan sentido que yo sepa que durante 1964 cayeron 480 toneladas de holl\u00edn por kil\u00f3metro cuadrado en la ciudad de Nueva York, y sin embargo, lo tengo en mi cuaderno, con la etiqueta \u00abDATO\u00bb. Ni tampoco me hace falta acordarme de que a Ambrose Bierce le gustaba escribir \u00ab\u00a3eland $tanford\u00bb en vez de Leland Stanford, ni que \u00aben Cuba las mujeres listas siempre van de negro\u00bb, un apunte de moda sin mucho potencial para ser puesto en pr\u00e1ctica. \u00bfY acaso la relevancia de las siguientes notas no parece, en el mejor de los casos, marginal?<\/p><blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abE<em>n el museo que hay en el s\u00f3tano de los juzgados del condado de Inyo, en Independence, California, letrero sujeto con alfiler a una chaqueta estilo mandar\u00edn: \u00abEsta&nbsp;<\/em>CHAQUETA ESTILO MANDAR\u00cdN<em>&nbsp;la llevaba a menudo la se\u00f1ora Minnie S.&nbsp;Brooks cuando daba conferencias sobre su&nbsp;<\/em>COLECCI\u00d3N DE JUEGOS DE T\u00c9<em>\u00bb.<\/em>Pelirroja saliendo de un coche delante del hotel Wilshire de Beverly Hills, lleva estola de chinchilla y bolsas de Vuitton con etiquetas que dicen:<\/p>\n\n<p>SE\u00d1ORA DE LOU FOX<br>HOTEL SAHARA<br>LAS VEGAS<\/p>\n\n<p><\/p><\/blockquote><p>Bueno, tal vez no del todo marginal. De hecho, la se\u00f1ora Minnie S.&nbsp;Brooks y su&nbsp;CHAQUETA ESTILO MANDAR\u00cdN&nbsp;me llevan de vuelta a mi infancia, porque, aunque nunca conoc\u00ed a la se\u00f1ora Brooks y no visit\u00e9 el condado de Inyo hasta que tuve treinta a\u00f1os, yo crec\u00ed en un mundo parecido, en casas atiborradas de reliquias indias y pedazos de mena de oro y \u00e1mbar gris y de los souvenirs que mi t\u00eda Mercy Farnsworth se tra\u00eda de Oriente. Hay un largo trecho entre ese mundo y el de la se\u00f1ora de Lou Fox, que es donde todos vivimos ahora, y \u00bfacaso no merece la pena recordar eso? \u00bfAcaso la se\u00f1ora Minnie S.&nbsp;Brooks no me ayuda a recordar qui\u00e9n soy? \u00bfY acaso la se\u00f1ora de Lou Fox no me ayuda a recordar qui\u00e9n no soy?<\/p><hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/><p>Pero a veces cuesta m\u00e1s discernir el sentido. \u00bfQu\u00e9 ten\u00eda yo en la cabeza exactamente cuando apunt\u00e9 que al padre de un conocido le costaba 650 d\u00f3lares mensuales iluminar la casa junto al Hudson en la que viv\u00eda antes del crack de la Bolsa? \u00bfC\u00f3mo planeaba yo utilizar la siguiente frase de Jimmy Hoffa: \u00abPuede que tenga mis defectos, pero estar equivocado no es uno de ellos\u00bb? Y aunque me parece interesante saber d\u00f3nde se cortan el pelo las chicas que viajan con el Sindicato cuando est\u00e1n en la Costa Oeste, \u00bfacaso alguna vez le sacar\u00e9 provecho al dato? \u00bfNo estar\u00eda mejor pas\u00e1rselo sin m\u00e1s a John&nbsp;O\u2019Hara?&nbsp;\u00bfQu\u00e9 hace en mi cuaderno una receta de chucrut? \u00bfQu\u00e9 clase de urraca toma apuntes en este cuaderno? \u00abNaci\u00f3 la noche del hundimiento del&nbsp;<em>Titanic<\/em>\u00bb. Parece una frase bastante buena, y hasta me acuerdo de qui\u00e9n la dijo, pero \u00bfacaso no es una frase mejor en vivo de lo que podr\u00e1 ser nunca en un relato de ficci\u00f3n?<\/p><p>Pero, por supuesto, ah\u00ed est\u00e1 la cosa: no en que yo vaya a usar nunca la frase, sino en hacerme recordar a la mujer que la dijo y la tarde en que la o\u00ed. Nos encontr\u00e1bamos en su terraza de la playa y est\u00e1bamos acabando el vino que quedaba de la comida, intentando tomar el poco sol que hab\u00eda, ese sol del invierno de California. La mujer cuyo marido hab\u00eda nacido la noche del hundimiento del&nbsp;<em>Titanic<\/em>&nbsp;quer\u00eda poner su casa en alquiler y volverse con sus hijos, que viv\u00edan en Par\u00eds. Recuerdo que dese\u00e9 haber tenido dinero para pagar aquel alquiler, que eran 1000 d\u00f3lares al mes.<\/p><p>\u2014Alg\u00fan d\u00eda lo tendr\u00e1s \u2014dijo ella en tono indolente\u2014. Todo llega alg\u00fan d\u00eda.<br>All\u00ed, al sol en su terraza, resultaba f\u00e1cil creer que todo llega alg\u00fan d\u00eda, pero despu\u00e9s tuve una peque\u00f1a resaca de esas de tarde y atropell\u00e9 a una serpiente negra de camino al supermercado y me entr\u00f3 un miedo inexplicable cuando o\u00ed que la empleada de la caja registradora le explicaba al hombre que estaba delante de m\u00ed en la cola por qu\u00e9 se estaba divorciando finalmente de su marido.<\/p><p>\u2014No me ha dejado opci\u00f3n \u2014repet\u00eda una y otra vez mientras pulsaba las teclas de la m\u00e1quina registradora\u2014. Tiene un beb\u00e9 de siete meses con ella, no me ha dejado opci\u00f3n.<br>Me gustar\u00eda creer que el temor que sent\u00ed entonces fue por la especie humana, pero obviamente era por m\u00ed misma, porque por entonces yo quer\u00eda un beb\u00e9 y no&nbsp;lo ten\u00eda y tambi\u00e9n quer\u00eda tener aquella casa que costaba mil d\u00f3lares mensuales de alquiler y adem\u00e1s ten\u00eda resaca.<\/p><p>Todo vuelve. Tal vez sea dif\u00edcil entender qu\u00e9 valor tiene el rememorarse a uno mismo en ese estado de \u00e1nimo, pero yo s\u00ed que lo entiendo. Creo que siempre es aconsejable mantener una relaci\u00f3n cordial con la persona que \u00e9ramos en el pasado, da igual que nos resulte una compa\u00f1\u00eda atractiva o no. De otra manera, esa persona aparece sin avisar y por sorpresa, se pone a aporrear la puerta de la mente a las cuatro de la madrugada de una mala noche y exige saber qui\u00e9n la abandon\u00f3, qui\u00e9n la traicion\u00f3 y qui\u00e9n va a reparar el da\u00f1o causado. Nos olvidamos demasiado deprisa de las cosas que nos cre\u00edamos incapaces de olvidar. Nos olvidamos de los amores y de las traiciones por igual, nos olvidamos de lo que susurramos y de lo que gritamos, nos olvidamos de qui\u00e9nes \u00e9ramos. Yo ya he perdido el contacto con un par de personas que yo era en el pasado; una de ellas, una chica de diecisiete a\u00f1os, no presenta gran amenaza, aunque me resultar\u00eda de cierto inter\u00e9s volver a saber qu\u00e9 se siente al estar sentada en el atracadero de un r\u00edo bebiendo vodka con zumo de naranja y escuchando a Les Paul y Mary Ford y a sus ecos cantar \u00abHow High the Moon\u00bb en la radio del coche. (F\u00edjense que todav\u00eda conservo las escenas, pero ya no me percibo a m\u00ed entre los presentes y ni siquiera soy capaz de improvisar un di\u00e1logo). La otra, la de veintitr\u00e9s a\u00f1os, me inquieta m\u00e1s. Siempre caus\u00f3 muchos problemas, y sospecho que reaparecer\u00e1 cuando menos la quiera ver, con sus faldas demasiado largas y su timidez casi insultante, siempre sinti\u00e9ndose ofendida, siempre llena de recriminaciones y peque\u00f1os agravios y cuentos que no quiero volver a o\u00edr, a la vez entristeci\u00e9ndome y enfureci\u00e9ndome con su vulnerabilidad y su ignorancia, una aparici\u00f3n todav\u00eda m\u00e1s insistente por el mismo hecho de llevar tanto tiempo desterrada.<\/p><div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"456\" src=\"http:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2720\" srcset=\"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion-3.jpg 800w, https:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion-3-300x171.jpg 300w, https:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion-3-768x438.jpg 768w, https:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion-3-600x342.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure><\/div><p>Es buena idea, por tanto, mantener ese contacto, y supongo que ese es el sentido mismo de los cuadernos. Y cuando se trata de mantener esas l\u00edneas de comunicaci\u00f3n abiertas para nosotros mismos, siempre estamos solos: el cuaderno de ustedes nunca me podr\u00e1 ayudar, ni a ustedes el m\u00edo. \u00ab\u00bfY qu\u00e9 hay de nuevo en el negocio del whisky?\u00bb. \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda significar eso para ustedes? Pues para m\u00ed significa una rubia con ba\u00f1ador Pucci sentada con un par de hombres gordos junto a la piscina del hotel Beverly Hills. Otro hombre se acerca y todos dedican un momento a mirarse en silencio.<\/p><p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 hay de nuevo en el negocio del whisky? \u2014pregunta por fin uno de los gordos a modo de bienvenida, y la rubia se levanta, arquea un pie y lo sumerge en la piscina, sin dejar de mirar ni un momento la caseta donde Baby Pignatari est\u00e1 hablando por tel\u00e9fono.<\/p><p>Y no hay m\u00e1s que eso, salvo por el hecho de que varios a\u00f1os m\u00e1s tarde vi a la rubia salir del Saks de la Quinta Avenida de Nueva York con su bronceado de California y un voluminoso abrigo de armi\u00f1o. Bajo la ventolera que hac\u00eda aquel d\u00eda la vi vieja e irremisiblemente cansada, y las pieles del abrigo de armi\u00f1o ni siquiera estaban cortadas como se estaban cortando aquel a\u00f1o, ni tampoco como ella las habr\u00eda querido, y ese es el sentido de la historia. Despu\u00e9s de aquello me pas\u00e9 una temporada sin querer mirarme al espejo, y cada vez que ojeaba el peri\u00f3dico solo ve\u00eda las necrol\u00f3gicas, las v\u00edctimas del c\u00e1ncer, los infartos prematuros y los suicidios, y dej\u00e9 de coger la l\u00ednea del metro de Lexington Avenue porque me di cuenta por primera vez de que todos los desconocidos a los que yo llevaba a\u00f1os viendo \u2014el hombre del perro lazarillo, la solterona que todos los d\u00edas le\u00eda los anuncios clasificados, la chica gorda que siempre se bajaba conmigo en Grand Central\u2014 parec\u00edan m\u00e1s viejos que en el pasado.<\/p><p>Todo vuelve. Hasta aquella receta de chucrut: hasta aquello me trae algo. Fue en Fire Island donde prepar\u00e9 aquel chucrut por primera vez, y estaba lloviendo, y bebimos mucho bourbon y nos comimos el chucrut y nos fuimos a la cama a las diez, y yo escuch\u00e9 la lluvia y el Atl\u00e1ntico y me sent\u00ed a salvo. Anoche volv\u00ed a hacer el chucrut y no me hizo sentir a salvo en absoluto, pero eso, como suele decirse, es otra historia.<\/p><p>Joan Didion, \u201c<em>Sobre tener un cuaderno de notas<\/em>\u201d (1966), en \u201c<em>Los que sue\u00f1an el sue\u00f1o dorado<\/em>\u201d, Mondadori, (p.81-89).<\/p><p><a href=\"https:\/\/www.redaccion.com.ar\/escritores-escribiendo-sobre-escribir-joan-didion-y-el-arte-de-llevar-un-cuaderno-de-notas\/\"><\/a><\/p><p>Para escuchar este ensayo le\u00eddo por la mism\u00edsima Joan Didion, hac\u00e9 click en este link: <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=UvPYVWGcMNQ\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=UvPYVWGcMNQ<\/a><\/p><p><a href=\"https:\/\/www.redaccion.com.ar\/escritores-escribiendo-sobre-escribir-joan-didion-y-el-arte-de-llevar-un-cuaderno-de-notas\/\"><\/a><\/p><p><a href=\"https:\/\/www.redaccion.com.ar\/escritores-escribiendo-sobre-escribir-joan-didion-y-el-arte-de-llevar-un-cuaderno-de-notas\/\"><\/a><\/p><p><a href=\"https:\/\/www.redaccion.com.ar\/escritores-escribiendo-sobre-escribir-joan-didion-y-el-arte-de-llevar-un-cuaderno-de-notas\/\"><\/a><\/p><p><a href=\"https:\/\/www.redaccion.com.ar\/escritores-escribiendo-sobre-escribir-joan-didion-y-el-arte-de-llevar-un-cuaderno-de-notas\/\"><\/a><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autora de novelas, cuentos, guiones y ensayos, Joan Didion (n. 1934) comenz\u00f3 su carrera en 1956 como redactora de la revista Vogue de Nueva York. En 1963 public\u00f3 su primera novela, Run River, y al a\u00f1o siguiente regres\u00f3 a su California natal. Los ensayos de Didion han aparecido en publicaciones peri\u00f3dicas que van desde Mademoiselle hasta National Review. Su ensayo &#8220;On Keeping a Notebook&#8221; se encuentra en su colecci\u00f3n de ensayos, Slouching Towards Bethlehem (1968).&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2723,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[62],"tags":[],"class_list":["post-2718","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritores"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/didion-2.jpeg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2718","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2718"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2718\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2727,"href":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2718\/revisions\/2727"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2723"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2718"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2718"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lagatasibilah.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2718"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}